Crónicas de la Grasa Flotante: Capítulo del Mono (I)
Obra que debió escribir un poeta anónimo de la antigüedad, cuando la poesía aún no se había extinguido en Benzaitengoku. Este parece ser el pergamino inicial de uno de los volúmenes.

Crónicas de la Grasa Flotante: Capítulo del Mono (I)

Monos de invierno
comiendo carne fresca de foca
bañándose en tinas de azufre.
Petróleo rezuma de restos petrificados de ballena
untando el cielo negro estrellado sin luna.
Es el asfalto que todos aman.
Puede construir casas que no dejan pasar el agua.

Los monos de invierno cantan a coro en los postes eléctricos.
Cantan los ritmos más populares de la radio del cosmos,
se burlan de las ranas palurdas.

Dicen que pronto les saldrán alas
para volar en el cielo azul mejor que los halcones peregrinos.
Y entonces las ranas solo podrán derramar lágrimas de arrepentimiento
y se convertirán en el ingrediente más barato de sus chistes.

Así que los monos lloraron primero de la risa,
pero esas lágrimas no trajeron la luna.