Una nota desde el mar estrellado de los recuerdos entregada junto con un regalo. La elegante caligrafía narra un breve y cautivador poema.
Una nota de Castorice
Estimada/o Trazacaminos:
Cuando el viento frío asoma y trae la primera nevada, al páramo fangoso vamos con pie vacilante. Recogemos los pétalos agonizantes, su gloria marchita corona al viajero con una guirnalda.
Las huellas que van y vienen tejen los senderos. Jamás imaginé que un día llevaría una de esas guirnaldas; que dejaría estas tierras nevadas, y cruzaría la frontera que divide el amanecer y el atardecer, la vida y la muerte; que viajaría hacia un mundo que aún conserva su calidez; y que sonreiría al abrazar a otros.
Antes de partir, llévate esta guirnalda. Me ha acompañado por largos caminos a través de las orillas de la oscuridad. Ve y persigue el final del céfiro, y contempla el renacimiento del mundo.
Que esas flores sean como mariposas danzantes, que descansan sobre tu frente en tus momentos de cansancio. Que la calidez de la vida te acompañe siempre.