Crónicas de la emperatriz: 10 batallas legendarias
Biografía escrita por la historiadora Prudentia. Después de extensas investigaciones, documenta diez batallas representativas de la carrera militar de la emperatriz.
Volumen I
Manuscrito de Prudentia, investigadora de la historia
Como una tormenta arrasó la historia, y con fuego y astucia remodeló el destino y el orden de Amphoreus. Céridra, conocida en la historia como "la emperatriz", esta comandante coronada con una diadema ardiente, no solo condujo a sus ejércitos a través de la meseta de Oleinus, las llanuras de Estisia y las montañas de Epos, sino que también, con una ambición y un deseo casi temerarios, incluso expulsó a los Titanes de sus tronos.
Su tablero de juego abarca todo lo existente, y su estrategia no se limita al campo de batalla, sino que es una sinfonía del corazón humano, el tiempo y el destino. Desde el asedio mortal de la doble barrera de Oqueima hasta el golpe decisivo que cambió el destino en las llanuras de Tretos, la emperatriz forjó cada pequeña victoria en la piedra angular del poder, y con ese poder volvió a templar el filo de su espada.
Fue en Oqueima donde dio comienzo a una nueva era, donde su espada ya no apuntaba a la frontera de los buscallamas, sino al horizonte que daba a luz al amanecer.
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Desde que la emperatriz asumió el liderazgo por primera vez en el año 3851 del Calendario de la Luz, hasta la conquista de Janópolis en el año 3980 del Calendario de la Luz, durante más de cien años, inició aproximadamente veinte guerras de diferentes magnitudes, dirigió más de ochenta batallas importantes, y sus derrotas se contaban con los dedos de una mano; un hecho realmente asombroso. De entre estas batallas, diez tuvieron un impacto histórico particularmente profundo y demostraron el arte de la emperatriz en el comando y uso de los ejércitos. En las siguientes páginas se enumeran para registrar la brillante carrera militar de la emperatriz y proporcionar un modelo ejemplar para los comandantes de generaciones futuras.
Era de la guerra por el trono
Desde el año 3851 hasta el 3910 del Calendario de la Luz, la emperatriz, al principio una comandante desconocida, ascendió reuniendo gradualmente a personas talentosas y extraordinarias, expandiendo su ejército, conquistando polis y territorios, y consolidando su poder militar, hasta finalmente alcanzar la cima del poder tanto en Oqueima como en Amphoreus. Esta carrera militar de décadas de la emperatriz es denominada provisionalmente como la guerra por el trono, para distinguirla del arduo viaje buscallamas.
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1. Guerra de liberación de Louka Fecha: Año 3851 del Calendario de la Luz. Lugar: Llanuras de Louka. Comandante destacada: Céridra.
Antes de la guerra de liberación de Louka, el mundo solo sabía que en Hiperión había una joven princesa, pero ignoraba el nombre de Céridra. A principios del año 3850, los espías de Oqueima en el norte informaron de que Hiperión se había debilitado y su pueblo sufría grandes dificultades. Los ministros, habiendo vaciado las arcas del reino, reclutaron un ejército de mercenarios con la intención de que la princesa dirigiera personalmente una campaña hacia el sur para atacar la ciudad sagrada. En respuesta, Oqueima estableció previamente dos líneas defensivas en los pasos estratégicos, pero el ejército de Hiperión nunca llegó.
Mientras tanto, al noreste de Amphoreus, en Louka, se estaba librando una gran guerra de resistencia, donde los rebeldes intentaban derrocar al cruel tirano para ganar la libertad del pueblo. Sin embargo, bajo el mando del tirano estaba Fortunado, un invencible general de sangre dorada. Sus cincuenta mil tropas de élite arrasaron con los rebeldes como una marea gigante que engulle el fuego. Acorralados en la península y sin escapatoria, una fuerza sorpresa llegó desde el oeste al campo de batalla, liderada por una joven comandante que se hacía llamar emperatriz y venía a liberar al pueblo de Louka.
En aquel momento, el ejército de la emperatriz apenas sumaba veinte mil hombres. Tras dos choques contra las fuerzas de Fortunado, su flanco izquierdo quedó peligrosamente expuesto. Al detectar esta aparente debilidad, Fortunado lideró personalmente un ataque feroz con sus tropas superiores, sin saber que todo formaba parte de una estratagema cuidadosamente planeada para atraerlo fuera de su formación. De pronto, tres mil soldados emboscados cayeron como surgidos del cielo, atacando por sorpresa desde el flanco y la retaguardia. Una lluvia de flechas incendiarias sembró el caos en las filas de Fortunado. Aprovechando el desconcierto, la legión del flanco derecho lanzó un ataque coordinado que aplastó el núcleo del ejército de Louka, sellando así la victoria en la batalla.
Tras esa batalla, Fortunado fue capturado y decapitado poco después. El tirano de Louka huyó por mar hacia Hattusili, un pequeño reino al sureste de Estisia, mientras que las fuerzas rebeldes del reino se unieron a la emperatriz. En ese momento, Amphoreus aún no sabía que la emperatriz era la princesa títere de Hiperión, después de todo, ¿quién podría creer que una simple joven se atrevería a liderar un ejército a través de las montañas de Epos, desde Hiperión hasta Louka, solo para apostar por su primera tropa propia?
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2. El primer asedio de Oqueima Fecha: Año 3867 del Calendario de la Luz. Lugar: Oqueima. Comandantes destacadas: Céridra, Hysilens.
En el año 3867 del Calendario de la Luz, Oqueima, víctima de una conspiración maliciosa, ejecutó injustamente a tres generales, lo que provocó el desorden entre las tropas fuera de la polis y el caos entre los ciudadanos dentro de ella. El tirano de Louka, junto con los ejércitos aliados de Icaria y Corinto, atacó la ciudad sagrada. Entre sus filas había poderosos Herederos de Crisos, que atravesaron las cinco fortalezas defensivas como si no hubiera resistencia alguna. Incluso el ejército de Kremnos, que normalmente despreciaba las artimañas, no pudo resistir la tentación y acechaba no muy lejos con su fortaleza móvil. En ese momento, la ciudad sagrada se encontraba en una situación extremadamente peligrosa.
Entonces ocurrió una escena impactante: la pesadilla que había perseguido durante años al tirano de Louka volvió a hacerse realidad. Una fuerza sorpresa irrumpió en la polis desde el oeste, liderada por una joven que se hacía llamar Céridra. Pero esta vez no era como hace más de una década. Ahora, la emperatriz era una figura legendaria en Amphoreus, rodeada de poderosos generales como Labieno, Dux Fragoris, y Séneca, Dux Brumalis. Sin embargo, la más temida de todos era Hysilens, Dux Gladiorum, cuya espada entonaba un réquiem entre las filas enemigas, dejando a su paso un reguero de sangre.
El asedio de la ciudad sagrada se resolvió en medio día, con los tiranos de Louka e Icaria capturados, mientras el tirano de Corinto huía con sus tropas restantes, retirándose al sur de las llanuras de Doros. Desde lo alto del Palacio de Mármol, la emperatriz contempló el mar de sangre y montañas de cadáveres en la polis, murmurando unas palabras que quedarían grabadas en la historia:
"Vine, vi y vencí."
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3. La expedición de Campa Fecha: Año 3874 del Calendario de la Luz. Lugar: Cordillera de Campa. Comandante destacada: Séneca.
Hacia el año 3865 del Calendario de la Luz, el clima inestable de Aquila sumió al continente de Amphoreus en el caos: sequías e inundaciones amenazaban las cosechas y debilitaban a muchas polis. Solo la emperatriz, guiada por las profecías de Trispios, estaba preparada. Aprovechó la crisis para, durante varios años, anexionar todos los territorios circundantes a Oqueima, decidida a que todo Amphoreus reconociera su poder y su legítima posición. Para entonces, salvo Castrum Kremnos y los orgullosos habitantes del Cielo, todos los estados le rendían tributo. Así, la emperatriz del Palacio de Mármol resplandecía sin igual sobre el continente.
En el año 3870 del Calendario de la Luz, Celione asesinó a Aquila, y la última fortaleza celestial se perdió entre las nubes, marcando el declive de los habitantes del Cielo. Castrum Kremnos, sin su principal enemigo, dirigió su espada hacia Oqueima, obligando a la emperatriz a gastar energías respondiendo a sus agresiones, lo que debilitó el control de Oqueima sobre sus polis. En el año 3874 del Calendario de la Luz, Campa, confiando en su lejanía y en la cordillera de Campa como defensa natural, se rebeló audazmente contra la federación de Oqueima. Al ver que otras polis también mostraban signos de agitación, la emperatriz, mientras resistía la presión frontal de Kremnos, envió secretamente a Séneca, Dux Brumalis, con 30000 soldados de élite a las montañas de Campa. El ejército de Oqueima ya se había aliado secretamente con Ladón, el antiguo enemigo de Campa. Los ladoneses conocían bien el terreno e hicieron de guías, por lo que las defensas naturales de las que tanto se enorgullecían los campanianos resultaron tan frágiles como el papel.
En una sola noche, la capital de Campa fue tomada por las tropas de Dux Brumalis, quien no temía al frío del norte. Esa misma noche, el líder de Ladón intentó traicionarla, pero fue sometido inmediatamente por Dux Brumalis, quien ya estaba preparada. Resultó que la emperatriz había previsto que el pueblo de Ladón, temiendo por su propia supervivencia, se rebelaría una vez logrado el objetivo, así que ya tenía un plan para matar dos pájaros de un tiro.
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4. La gran batalla de las llanuras de Tretos Fecha: Año 3903 del Calendario de la Luz. Lugar: Llanuras de Tretos. Comandante destacado: Labieno.
La guerra entre Oqueima y Kremnos se prolongó durante mucho tiempo. Aunque la emperatriz era una estratega consumada, ninguna táctica es infalible. Los guerreros de Kremnos, famosos por su impresionante fuerza individual y la férrea cohesión de sus tropas, contaban además con titandeudos en la primera línea: colosos inmunes a las armas comunes. Aunque solían sufrir derrotas en escaramuzas debido a las ingeniosas estratagemas de Oqueima, en el panorama general lograron mantener al ejército imperial en un prolongado punto muerto.
En el año 3903 del Calendario de la Luz, tras decenas de batallas, grandes y pequeñas, los ejércitos principales de Oqueima y Kremnos se enfrentaron inevitablemente en las llanuras de Tretos. Fue la batalla más decisiva entre ambos bandos: no había espacio para estratagemas ni posibilidad de retirada. Aquel terreno era sagrado para los de Kremnos, pues allí Gorgo, su fundadora, había cazado leones. Si el ejército de la emperatriz caía y se veía obligado a retroceder, la moral enemiga se elevaría de forma imparable, y podrían avanzar hasta las puertas mismas de Oqueima. Ante tal momento, la emperatriz se presentó en el campo de batalla, alzó su corona al cielo y, con voz firme, arengó a sus tropas mientras marcaba sus armaduras con chispas de fuego ardiente.
La gran batalla de las llanuras de Tretos se prolongó durante exactamente tres meses. Durante ese tiempo, la emperatriz sostuvo con firmeza el campo de batalla y envió a Labieno, Dux Fragoris, a atacar el centro de mando del ejército de Kremnos, sin importar el costo. Labieno no defraudó: a cambio de la vida de cien valientes y con varias heridas de espada en su propio cuerpo, logró paralizar el mando central enemigo durante medio quinto. Fue en ese breve lapso cuando la emperatriz detectó una grieta en la formación de Kremnos, y no dudó en aprovecharla. Esa fisura, aunque mínima, selló el destino de la batalla. La emperatriz recordaría este enfrentamiento como el más peligroso de su vida, y también uno de los más decisivos. El ejército de Kremnos sufrió pérdidas irreparables, y tras tres derrotas consecutivas, se vio obligado a jurar por el honor de Nikador un tratado de paz de cincuenta años con Oqueima. Así, la emperatriz ganó un valioso respiro para consolidar, de una vez por todas, su autoridad.
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5. El segundo asedio de Oqueima Fecha: Año 3910 del Calendario de la Luz. Lugar: Oqueima. Comandantes destacados: Céridra, Hysilens, Labieno, Séneca.
Tras el primer asedio de Oqueima, la emperatriz aún no había logrado consolidar plenamente su poder en la polis. En ese momento, varios venerables, al ver que la situación les era adversa, fingieron lealtad mediante falsas promesas. Para mantener una estabilidad política temporal, la emperatriz optó por conservar parte del poder de estos antiguos nobles. Sin embargo, muchos ya albergaban intenciones ocultas: comenzaron a formar ejércitos privados en el Risco Nubealba y, en secreto, establecieron contactos con los enemigos de Oqueima en el exterior. Finalmente, en el año 3910 del Calendario de la Luz, se aliaron con las fuerzas invasoras de Corinto para iniciar un golpe de estado coordinando ataques desde dentro y fuera para intentar acorralar a la emperatriz en el Palacio de Mármol.
Ante esta crisis, la emperatriz ya estaba preparada. Durante décadas, había acogido a artesanos de todas las polis y a montañeses desplazados, estableciéndolos en el Mercado de Mármol y proporcionándoles hogares y medios de vida, proclamando públicamente que era por el bienestar del pueblo, aunque en realidad tenía otros planes. El día que los rebeldes del Consejo de Ancianos lanzaron el golpe de estado, la emperatriz dio una orden y miles de artesanos construyeron dos altas murallas en una sola noche, atrapando al ejército del Risco Nubealba en el interior y defendiéndose del ejército de Corinto en el exterior, en una estrategia de asedio que pasaría a la historia como el segundo asedio de Oqueima.
Tras apenas un mes de asedio, el ejército de los venerables, incapaz de resistir la presión, se rindió una vez más. Pero esta vez, la emperatriz no mostró clemencia. Ordenó la ejecución de todos los venerables y sus familias, hundió los cuerpos en el lago y eliminó así de raíz los últimos obstáculos que amenazaban su autoridad. Acto seguido, volvió su mirada hacia el impaciente ejército de Corinto, que aún no lograba avanzar en su asedio. Primero envió a Labieno y a Séneca para cortar sus rutas de suministro, y luego, sin titubear, ordenó a Hysilens marchar directamente sobre la capital de Corinto.
Poco después, llegó a Oqueima un informe militar: el tirano de Corinto se había quitado la vida arrojándose por una ventana. La noticia se propagó rápidamente entre sus tropas, y con ella, la moral del ejército corintio se desmoronó por completo. Incapaces de sostenerse, se rindieron sin presentar resistencia.
La victoria en el segundo asedio de Oqueima otorgó a la emperatriz el verdadero poder absoluto en la polis. A partir de entonces, sus ambiciones ya no necesitaban la aprobación de nadie, ya fuera para dominar otras polis, combatir a los Titanes o incluso... conquistar mundos más lejanos.