Folleto promocional de «El mundo en la Plaga: reconstruyendo el Orden».
Un folleto de la colección de libros compilada por la Academia de Origami que registra las diversas facetas de la vida durante la Plaga.
Folleto promocional de «El mundo en la Plaga: reconstruyendo el Orden».
"¡Recomendado por el decano y el investigador principal de la escuela de Carismonía de la Academia de Origami!". "¡Lectura imprescindible! ¡Una de las 10 series más importantes de nuestro tiempo!". "Llena de ingeniosas reflexiones, la forma perfecta de relajarse al final del día". — Investigador de la Sociedad del Conocimiento, famoso por escribir reseñas pagadas.
Prólogo La plaga de insectos surgió desde Lapole Mayor, atravesó las estrellas y dejó ruinas a su paso. Decenas de Eras del Ámbar son apenas un instante para el cosmos, pero un estremecimiento del cosmos requiere millones de años de preparación. Las Vías nacen y se transforman, fluctúan entre sí, esperando otra larga redistribución. Los volúmenes de esta colección reúnen varios eventos fundamentales relacionados con el Orden durante la plaga, con el propósito de argumentar esta posibilidad: el Orden no se debilitó durante el periodo de devastación de la plaga. Innumerables planetas se unieron bajo la sombra de los élitros en una sola voluntad: el anhelo de supervivencia los llevó más lejos en su Vía. ¿Fue entonces la caída de Ena resultado del agotamiento por debilidad, o fue una autorreflexión tras alcanzar su cúspide y desviarse del camino? Esta pregunta deberá ser respondida por los lectores tras examinar esta colección.
«Informe Arqueológico Nicor-C4» Autor: Equipo Arqueológico de Gansoto Editorial: Trigésima segunda editorial de la Sociedad del Conocimiento En la Era del Ámbar 1932, un planeta a la deriva fue capturado por la estrella Gansoto. Al día siguiente, llegó un fondo especial de la Corporación, y el Cuerpo de Arqueólogos Armados tomó inmediatamente el control. Tras persuadir a los Anónimos curiosos y eliminar a varios saqueadores interestelares ansiosos, sus conclusiones exploratorias fueron sorprendentes: el planeta en órbita al borde del desmontaje era nada menos que Nicor-C4, que había desaparecido de la carta estelar. Cientos de Eras del Ámbar atrás, había sobrevivido milagrosamente a las fauces del Oroboros. La indolencia y el aislamiento fueron sinónimos de la tribu Nicor, que vivía del monopolio del comercio de especias y rechazaba repetidamente las ofertas de paz de los Constructores del Muro. Este libro narra cómo el pueblo de Nicor emergió de sus cavernas bajo el ataque del Enjambre, abandonando todas sus tradiciones en apenas cuarenta años, estableciendo el Orden, uniendo tribus dispersas en una alianza, construyendo una Barrera contra el Enjambre, y librando una batalla desesperada contra el Leviatán. Aunque el pueblo de Nicor finalmente no pudo escapar de su destino de extinción, su máxima, grabada en las paredes rocosas, ha llegado hasta nuestra época: Todo por la supervivencia...
«Dijo: Lo dividiremos todo en partes iguales» Autor: Anónimo Editorial: Editorial de literatura infantil de ensueño Una cuerda que colapsa sin fin hacia su interior... como una rosquilla. El Enjambre se disipó. Todo lo comestible había sido devorado. Todo lo útil, agotado. El calor dejó de fluir. El pueblo Stii fue abandonado en una ciudad vacía, una isla solitaria de muerte térmica, añorando en vano los refrigeradores de freón, las sombras frente a los grandes almacenes y los envoltorios color arcoíris de los alimentos congelados. Y entonces, apareció entre las ondas de calor, sobre la carretera asfaltada que se extendía hasta el horizonte... como una rosquilla. Dijo: Aún no. Así que incendiaron la ciudad. La gente caminaba en perfecto orden, prendiendo fuego a cada edificio con silenciosa comprensión. El polvo negro cayó, cubriéndolo todo con un mismo tono. Dijo: Aún no. Así que se incendiaron a sí mismos. Los incendios descendieron por las minas de carbón. La turba ardía en las profundidades de la roca. La ciudad se hundió en el manto planetario, y sintieron su piel colapsar hacia adentro, hacia algún lugar dentro del pecho... Dijo: Aún no. Varias Eras del Ámbar después del desastre del Enjambre, los Constructores del Muro recorrieron este segmento con enormes palas, lentas y firmes como bulldozers montados en naves espaciales. En el lugar donde una vez estuvo el planeta de los Stii, solo vieron un agujero negro colapsando sin fin... tranquilo, silencioso, idéntico por dentro y por fuera.
«El último en reír: Arqueología de la teoría del chiste» Autor: Viejo Narizrroja Editorial: Fundación del Proyecto de Historias Ficticias Diez Bufones llegaron a un punto de anclaje entre las estrellas. En el punto de equilibrio L2 de Flamborghan, las naves, El Enjambre y los restos de las víctimas yacían sumidos en la oscuridad. Los Bufones recogieron una sola lágrima y, en su tenue resplandor, comprendieron que la Góndola de los Actores había atracado allí antes, derramando lágrimas por aquel cementerio, aunque hacía ya mucho que había zarpado. Antes de que los Bufones pudieran sobreponerse a la tristeza de haber perdido sus máscaras, El Enjambre llegó. Al percibir la escasez de oxígeno y materia orgánica en las cabinas, El Enjambre golpeó sin descanso las compuertas. Muertos de hambre, los Bufones se vieron obligados a establecer una regla: cada noche, todos debían contar un chiste, y quien contara el más aburrido quedaría fuera. Evidentemente, no era algo para reírse. Diez días después, solo un Bufón afortunado permaneció para presenciar la retirada de El Enjambre. Su último rival, incapaz de contener la risa ante su chiste, rio, y así el superviviente reclamó su máscara, formada por nueve rostros superpuestos, cada uno con una expresión distinta, y obtuvo la teoría original del humor. En aquellas diez noches, en el cementerio sin nombre, la Exultación fue tocada por primera vez por el Orden. Las teorías nacidas entre explicaciones, debates y sollozos codificaron el arte de la diversión hasta el último signo de puntuación, y su primera regla perdura hasta hoy: Nunca expliques un chiste.
"Si hay errores tipográficos, daños o páginas faltantes, contacta al editor para solicitar un reemplazo". "¡Siempre te daremos la bienvenida a hacer un nuevo pedido!".