Un fanfic del Festival Star Rail que narra la historia de Clara liderando a los mecatrones en la lucha contra los ougros.
Las aventuras de Clara en el mecamundo
Un fanfic del Festival Star Rail que narra la historia de Clara liderando a los mecatrones en la lucha contra los ougros.
Capítulo 120: El Motor de la Destrucción, el arma definitiva
"La línea de defensa de Palomaguas... ha caído por completo".
En la sala de guerra, un silencio sepulcral se extendía como una densa niebla. Clara permanecía de espaldas a los generales mecatrones, como si el mensajero nunca hubiera traído el informe de batalla. Sus hombros estaban extremadamente tensos, y aquellos ojos que habían escudriñado la situación bélica de docenas de ciudades, cada vez más rojos por el agotamiento, contemplaban ahora a través del ventanal el distrito central de Bidimensia en medio del fuego de la batalla.
Entonces, estalló un combate callejero brutal. Los soldados ougros irrumpieron en las calles desde todas las brechas en las defensas de la ciudad y destrozaron todas las fuerzas que todavía resistían a su paso. Numerosos guerreros mecatrones empezaron a huir y la moral de las tropas defensoras estuvo al borde del colapso. Aquella escena le trajo a Clara recuerdos de su infancia. Cada vez que volvía de jugar, el señor Svarog le pedía que se sentara junto a la chimenea. Los copos de nieve que se posaban en sus dedos, enrojecidos por el frío, se derretían con el calor y se convertían en pequeñas gotas de agua que resbalaban entre sus dedos.
Y ahora, sus tropas se estaban derritiendo como copos de nieve frente al fuego.
"La guerra ha terminado, y no somos el bando favorecido por la fabuluna". El general Pascal rompió el largo silencio. Su pesada mano de aleación se posó en el borde de la maqueta táctica y derribó el último identificador azul que representaba las fuerzas defensoras en la línea de defensa. "Oficial al mando, la supervivencia es una lógica de mayor prioridad. Sugiero que activemos el plan de contingencia final para conservar el rescoldo de la civilización en el mundo del cuadro".
Alrededor de la maqueta, las luces de los ojos de los otros generales mecatrones parpadeaban rápidamente mientras realizaban simulaciones a alta velocidad. Un zumbido opresivo resonaba en la sala de reuniones y la conclusión parecía evidente. Clara se dio la vuelta y sus ojos carmesí recorrieron los rostros impasibles de cada uno de los generales mecatrones presentes, hasta posarse finalmente sobre el general Pascal.
"General Pascal", dijo Clara con una voz en la que no se percibía el más mínimo titubeo, solo una calma casi cruel. "La fabuluna nunca le ha prometido la victoria a nadie, solo ilumina a quienes eligen luchar".
"Comandante, ¿acaso quiere que todos nos convirtamos en eterae?", preguntó un oficial joven sin poder contenerse.
La sala de reuniones quedó en silencio de nuevo. Los generales se miraron entre sí mientras, a lo lejos, el ruido sordo de las explosiones se oía tenuemente a través del cristal antichoque.
Clara se acercó a la maqueta y pasó las yemas de los dedos sobre las marcas azules derribadas, hasta llegar a una enorme maqueta que solo servía como accesorio en la zona de exposición de Star Rail. La oficial al mando que lideraba la legión de mecatrones a pesar de su cuerpo humano esbozó una sonrisa.
"Ya veo. Ahora entiendo por qué me enviaste aquí, Señor de las Risas", dijo Clara en voz baja.
...
Clara dio las últimas órdenes de combate y afirmó que tenía la clave para revertir la situación, pero necesitaba que los generales mecatrones mantuvieran sus posiciones durante tres horas más. Tras la reunión de estrategia, la joven regresó a la ventana, cerró los ojos y rezó:
"Oh, megaestructura que una vez sirvió a la Destrucción, gran ancestro de los mecatrones, arma divina que parte la tierra y alza montañas, por la presente te absuelvo del pecado de la ira y te invoco por tu verdadero nombre...".