¡Damas y caballeros! ¡Vivos y muertos! ¡Formas de vida inteligente, desde el Homo sapiens hasta el intelitrón! Te hacemos un llamado para que dediques unos minutos de tu tiempo a conocer nuestra causa y la lucha por la supervivencia de los espectros de Astrópolis. Tal vez pienses que esto no te incumbe, pero mientras la vida individual tenga un final, en un futuro cercano o lejano, te enfrentarás inevitablemente a nuestra misma situación. ¡Proteger los derechos de los espectros es proteger tu propio futuro!
¡Y el mayor enemigo de los espectros es el Centro de Empleo del Más Allá, que los exprime hasta la médula! Mientras el Reglamento de empleo del más allá no cambie, el infierno de los espectros no terminará nunca.
La vida de un espectro despreciado
Imagínate que tu tutor huye tras contraer una deuda de un millón de créditos o que pides un préstamo estudiantil a la Corporación para formarte en la Sociedad del Conocimiento. Trabajas duro gran parte de tu vida y a duras penas logras pagar la mitad cuando, de repente, estiras la pata. Te alegras pensando que ahí se acabó todo, pero de pronto abres los ojos y descubres que te han resucitado como espectro y que la deuda de tu yo fallecido ha recaído sobre ti. ¡Felicidades, puedes seguir trabajando para pagar la deuda!
Los espectros no tienen sueño ni necesitan descansar. Los espectros pueden reducir la densidad de las partículas que los componen, por lo que, si tu jefe es un sinvergüenza, incluso podrías disfrutar del privilegio de trabajar apretujado con mil espectros en una oficina y entrar cada día para verlos apilados unos sobre otros como si fuera un bug de un juego.
Por supuesto, puede que seas de clase media, la típica persona normal de Astrópolis. Entonces, imagina que te esfuerzas al máximo para ahorrar una suma considerable de dinero, pero un día mueres en un accidente al salir del trabajo. En primer lugar, te encontrarás en el dilema de demostrar al Centro de Empleo del Más Allá que eres tu propio espectro. Luego, liquidarán tus bienes, por lo que en el mejor de los casos pagarás una enorme suma en impuestos y en el peor el Centro de Empleo del Más Allá se los quedará directamente. Como espectro, no tendrás más remedio que depender de la Imagiesencia para mantenerte con vida. Esta energía, formada por la atención y la imaginación, está en todas partes. Hablas un poco con tus amigos, consigues la energía suficiente para mantener tu existencia y, acto seguido, recibes una factura de impuestos.
Hay que pagar impuestos por hablar con la familia, hay que pagar impuestos por la Imagiesencia conseguida en los directos, hay que pagar impuestos por el miedo obtenido al atravesar texturas por accidente en la calle y asustar a los transeúntes, ¡y también hay que pagar impuestos por la Imagiesencia que recibes cuando te regaña el jefe del Centro de Empleo del Más Allá!
En este momento, tal vez digas: "Soy un multimillonario de renombre en Astrópolis. Tengo suficiente dinero para comprar un servicio de resurrección postmortem. Al morir me convertiré en un espectro, mi abogado se encargará de todos los trámites, evadirá los impuestos y hará que mis bienes regresen a mis manos. Seguiré deambulando por Astrópolis como parte de la élite".
Lo siento, pero entre nosotros no faltan compatriotas así. Él lo había preparado todo, pero ¿adivinas qué? Sus dos hijos contrataron a un exorcista científico para destruir todo rastro de su vida. Había preparado 99 objetos cargados de obsesión como receptáculos para su resurrección, pero 97 de ellos fueron reducidos a cenizas. Sin embargo, fue más astuto y no les dio su número de cuenta bancaria a esos dos indignos descendientes. Para evitar que el cálido patrimonio se convirtiera en un frío impuesto de sucesiones, no tuvieron más remedio que resucitarlo como espectro.
Pero nunca imaginó que sus propios hijos fueran aún más astutos. El abogado que contrataron utilizó pruebas falsas para despojarlo de su identidad, obligándolo a acabar trabajando como agente de Atención al Cliente en el Centro de Empleo del Más Allá mientras que todos sus bienes quedaban en manos de sus hijos.
¡Así que, por favor, apóyanos! ¡Impulsa junto a nosotros la reforma del Reglamento de empleo del más allá! ¡Por los espectros, por el futuro, por el Señor del Ámbar!