"¿Estás completamente segura?".
"Hum, ¡claro que sí!".
"Esta vez la apuesta es más que una simple crema de manos".
"Un juego tan sencillo... ¿qué podría salir mal?".
La joven de pelo rosa se da la vuelta para que no la sigan molestando.
"A juzgar por cómo flotan las hojas de té, deberías sacar esta carta".
La joven saca un papel de adivinación y lo voltea para mostrarlo.
"¡Ah, mi buena suerte ha llegado!".
"¡Otra vez, esto es imposible!".
...
La joven había olvidado cuántos juegos de adivinación había jugado con su compañera, solo recordaba que siempre estaba dispuesta a jugar con ella, una y otra vez.
Más tarde, cuando la joven quiso escapar de la profecía, ignoró las objeciones y se dirigió a la Comisión de Adivinación del Luofu.
Al llegar al Luofu, encontró de repente un elegante marcador de adivinación entre las páginas de un libro de predicciones. La familiar caligrafía hizo que a la joven que acababa de llegar a una tierra extraña se le humedecieran los ojos:
"¿Quién dice que el destino no da segundas oportunidades? Te regalo mi talismán de la suerte".