"¡El equipo Trazacaminos va en cabeza! La meta está muy cerca, ¿podrá el equipo Trazacaminos alzarse con la victoria final?".
En la pista, donde se fijan todas las miradas, se entrelazan el rugido de los motores y los vítores de la multitud.
"¡Mantén la velocidad y sigue adelante, Mapache del Bate, seguro que puedes!".
Una voz en su interior, firme y poderosa, le infunde ánimos.
Justo antes de cruzar la meta, el sonido de los latidos, del viento, de los vítores y de la aceleración del sprint final se sintonizan en la misma frecuencia y se desvanecen en el silencio.
Y en los ojos del piloto solo queda una amplia pista que se extiende hacia el cielo.
De repente, resuenan salvas y aplausos atronadores.
"¡He... ganado! ¡El equipo Trazacaminos ha ganado!".
A medida que el resplandor del atardecer baña el horizonte, se desata la celebración de la victoria.