El agua marina salta sobre la tabla, en la cresta de la ola se abre una brecha turbulenta y la luz del sol se quiebra en millones de esquirlas doradas. Se sube a la tabla de surf y deja que la ola lo lance a lo alto.
"El mar bravo conlleva grandes riesgos, y los grandes riesgos conllevan grandes recompensas".
Compite contra las olas, una y otra vez, situándose de cara al viento y a la marea. La canícula, la luz del sol, el frescor de la brisa marina... Los innumerables nombres, las cifras de pérdidas y ganancias, así como las mentiras y las estratagemas en las miradas ajenas, todo parece convertirse en manchas de colores borrosas que ya no hace falta escudriñar.
"Ya que las olas están aquí, ¿por qué no ver qué son capaces de desencadenar?".
El océano es infinito, al igual que la prosperidad de Astrópolis. Antes de apostar su próxima ficha, se sube a la cresta de la ola y se apuesta a sí mismo, y fija la mirada en ese instante mientras contempla el oleaje desde lo alto.